El entrenamiento funcional ayuda al cuerpo, mediante la simulación de actividades cotidianas que mejoran el equilibrio, la coordinación, agilidad y resistencia, mientras nos ayuda a perder grasa y tonificarnos, mejorando nuestra imagen y ayudándonos a tener un estilo de vida más saludable, en general.

¿Como identificarlo?

Para identificar si estás realizando ejercicios funcionales debes observar si cumplen las siguientes características:

  1. No los realizas sentado. Intenta realizar tus ejercicios en posición de pie. Cuando el cuerpo se encuentra apoyado, deja de trabajar la musculatura estabilizadora. Sin esta participación, se consiguen músculos fuertes pero acoplamientos débiles.
  2. Son ejercicios de peso libre y no analíticos. Selecciona ejercicios con pesos libres como barras, mancuernas, kettlebells, balones medicinales, etc. Las fuerzas y estímulos recibidos serán mucho más naturales que los vectores de fuerza modificados en las máquinas.
  3. Introduce inercias y aceleraciones. En el manejo de inercias, los músculos realizan un trabajo diferente ya que se ejecutan frenadas excéntricas o contracciones rápidas, estímulos importantes para conseguir nuevas adaptaciones de fuerza.
  4. Piensa de forma global. Los movimientos en los ejercicios de un entrenamiento funcional deben ser generales, es decir, multiarticulares, ejercicios que generan una mayor coordinación intermuscular y son capaces de movilizar mayores cargas y, por tanto, de aplicar estímulos más intensos.